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Hice un Conjuro
Junio 2001


Supongo que es un fenómeno natural el ir echando de menos a la gente que aparece en un momento de tu vida y poco a poco su imagen va apareciendo borrosa hasta que llega un punto en que no se les llega a ver...

 

Este relato fue escrito en un momento en el que ya echabamos de menos a ciertas personas que habian iluminado nuestras estancias con el MCM y que por unos motivos u otros fueron "emborronándose" en nuestro recuerdo.

 

Y siempre seguirá la sombra de RomaHawk.

Un día más la noche llegó. La sombra de Romahawk planeaba sobre la ciudad. Como algunos ya sabeis causó estragos sobre Altair. Traspies a babor primero. Mas tarde a estribor. Para mas desdicha los socios del MCM estaban presentes aquella noche. Unas horas despues traspies sobre la proa del Hamlet. Un brazo inmovilizado. 

   

Ningun mortal puede soportar tanta desdicha junta y a la vez. Manu Predictor Burgman me habló de una antigua librería situada en el centro histórico de Madrid. 

 

"Allí -dijo- podrás encontrar el viejo manuscrito".  

  

He estado tentado de adquirirlo muchas veces, pero siempre me ha dado miedo.  



Corre Sergio, habla con la vieja de la tienda.

 

En aquellos momentos me encontraba muy afligido por los últimos acontecimientos. Se que quizás no hice lo que cualquier hombre de buena fe hubiera hecho. Pero de verdad amigos, no pude evitarlo. Era tal mi dolor, era tal mi desdicha.

 

Llegué a la librería. Tuve suerte y pude aparcar a Altaïr justo en el escaparate. Este era de cristal con un viejo marco de madera que no había sido cuidado en los últimos años. La puerta también era de cristal y contaba con un marco en las mismas condiciones. La empujé. Una campanita sonó. El lugar era oscuro y los libros se amontonaban a lo largo y ancho del establecimiento. Todas las paredes estaban forradas con unas inmensas librerías hasta el suelo. El polvo vagaba en el aire y hacia quebradizos los rayos de sol que se filtraban por el sucio cristal del escaparate.

"Hola, hola" -dije al aire timidamente-


"HOLA" - elevé la voz-


"Voy, joven, voy" - no se muy bien de donde, oí la voz de la anciana- De repente la ví al fondo. Caminaba muy lentamente hacia mi, pronunciando palabras que debido a la distancia y a su leve voz no pude oir. Apoyaba su andar en una garrota de madera. Era de corta estatura y a cada paso que daba inclinaba su torso hacia el frente. Estábamos ya muy cerca el uno del otro.

-"¿Qué desea joven?" -su voz era áspera y seca. Miraba constantemente al suelo-.


-"Mmm, me preguntaba si tiene algo que sirva para producir la destruccion de Romahawk" -lo dije de la forma en que, supongo, se dicen estas cosas cuando no se ha estado cerca de la brujería nunca y el esceptitismo puede a la fé-


-"¿Qué te hace pensar que pueda yo tener algo para ti, joven capitán de la nave Altaïr?" Se me erizaron todos los pelos de la piel. ¿Cómo demonios sabia esa vieja quien era yo? "Te envia Manu ¿verdad?.... ." -rió, bueno, en realidad dio saltitos acompañados de un frío gemido fraccionado-


"Si..." -contesté- Se dio la vuelta, y con su lento andar se acercó a una pila de libros. Cogió el primero y me lo dió.

-"Solo si crees ...... se irá Romahawk." Cogí el libro, sacudí el polvo. "¿Cuanto le debo señora?" De nuevo aparecio el quebradizo y frío gemido acompañado de los saltitos. "El poder que te llevas no tiene valor.... úsalo bien o se hara con él el mal" Salí de la librería.

El sol seguía brillando ahí fuera. Me puse las gafas de sol, el casco, los guantes y llevé a Altaïr a la montaña. Allí, bajo un torcido y abatido pino, lo saque del maletero de Altaïr. Las pastas habian absorbido el polvo y lo habian convertido en parte de sí. Las amarillas paginas eran muy delicadas.

Llegué a la pagina uno, TRATADO DE ELIMINACIÓN DE CRIATURAS, decía. PELIGRO EXTREMO, epigrafiaba. Y así llegué hasta el capítulo que hablaba de la eliminación de malos espíritus. La sombra de Romahawk se iba borrando de mi cabeza según iba devorando las páginas que indicaban como realizar el CONJURO.

Mi ilusión era tal que no leí el último apartado referido a advertencias, comentarios y peligros extremos. Procedí. Me levanté, miré al Poniente. Tenía todos los artilugios necesarios indicados (la cola de lagartija, la pata de rana, la cola de conejo, el ojo de serpiente negra africana, la sal, el laurel, el higado con manchas verdes de piraña argentina, la amapola de pétalos rojos traida expresamente desde Holanda...).

Metí todos los ingredientes en el puchero. Agité el fuego un poco. Eché mas agua. Fuí removiendo el contenido. Finalmente, tal y como indicaba el libro, elevé mi voz ante el altísimo y con unas palabras que no revelaré para no poneros en peligro, exigí la separación de Romahawk de mi vida.

El cielo se cubrió. El sol desapareció. Los rayos y truenos comenzaron a avisar a la mas Alta Instancia de mi solicitud.... y allí a lo lejos, Romahawk, que planeaba quien sabe donde, fué despedido a donde solo el Altísimo conoce.

Finalmente el cielo se abrió. Cogí el libro y me fuí contento. Lo escondí en el sitio mas secreto de casa (y que como comprenderá el amable lector  no revelaré para no ponerlo en peligro). 

Romahawk no ha vuelto aparecer desde entonces.... sin embargo, como ya apunté antes, no leí el ultimo epigrafe.... aquel que advertia del mal uso del CONJURO...

Desde entonces, he notado algunas cosas extrañas a mi alrededor. Si, es cierto, Romahawk, el Ser mas odiado por mi, no ha dado signos de existencia.... pero hay algo.... algo que no cuadra......

¿DÓNDE ESTA EL FRESU?. ¿DÓNDE JOSE LUIS HELIX Y MARTA?. ¿DÓNDE EL PADRE? ¿DÓNDE EDUARDO BURGMANERO FELIZ?. ¿DÓNDE JUAN ISIDORO?

JUNTO CON ROMAHAWK DESAPARECIERON DE LA LISTA Y CASI DE MI VIDA... MI DOLOR ES AHORA PEOR QUE AL PRINCIPIO ...



Y ES QUE YO............. YO HICE UN CONJURO.


Ws Altair