El Caballero Luis Gnomo cruzó su vida con la nuestra allá en el 2003. La verdad es que al principio apenas nos miramos. Sin embargo el tiempo y el azar hizo que comenzaramos a conocernos poco a poco.
Luis tiene el sabor de los viejos vinos. Y la espontaneidad e inocencia del Blanco más jovén.
Leer sus palabras es quizás una muy bonita forma de aproximarse a este aventurero que no teme la ruta más dura y desafía la prosa más delicada, dominando la página en blanco como pocos.
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